Livros Publicados

Obras Teatrais

Textos

Curriculum

 

SOBRE LA UNIÓN EUROPEA
- Por Mario García-Guillén -

próximo >>

Antes, los postulados nacionales llevaban al hombre a querer la independencia de su pueblo. En la actualidad se eliminan fronteras y se amplían ideologías.

Parecíamos y en el fondo éramos, pueblos tan diferentes, con tanta historia propia e independiente... y sin embargo fuimos capaces de hacernos una gran asociación o, si se me permite, una nueva nación: la Comunidad Europea.

De forma que, lo que fueron guerras y disputas anteriores no serian mas que discusiones en familia. Se trataba, de un lado, de la limitación de la nación en cuando tal y, de otro, de la llamada a una colaboración internacional de vecinos que le permitiese hacer frente a potencias mayores y más distantes pero a las que se veía subyugada o de las que era dependiente.

Esa realidad y esa experiencia son las que han permitido el que se superase el concepto de nacionalidad que tuvimos hasta la primera mitad del siglo pasado, para transformarnos en la primera potencia comercial y la segunda potencia industrial del mundo, primero como Mercado Común Europeo y, hoy ya, como Unión Europea.

Los problemas de pequeños nacionalismos persisten y deben estar continuamente superados por la idea de concretización de esa comunidad mayor y cada vez mas compacta, con el respeto a sus variedades, que es la de Europa.

Digamos que estamos delante, ya desde hace algunas décadas, de una inversión de principios sean históricos, políticos o filosóficos. Porque, antes, los postulados nacionales llevaban al hombre a querer la independencia total e individual de su pueblo, nación o estado. Independencia que obliga a fijar rígidas fronteras con sus vecinos. Sin embargo, en la actualidad y tras la rápida ascensión de los principios de europeidad y esos principios, ahora invertidos, eliminan fronteras, amplían ideologías partidarias (el socialismo europeo, por ejemplo) y ensanchan, también, el concepto religioso de fraternidad que, si bien era universal, desde la misma derrota de Roma por el cristianismo, estaba circunscrito, por otro lado, al nacionalismo donde cada Estado contaba con sus propios patronos y santos regionales.

Pero, aun siendo contradictorio el proceso de la Unión Europea – transferencia de poderes de los Estados a la Comunidad – la verdad es que se dan pasos muy significativos.

La Unión Europea, mantenida por las corrientes representantes del con federalismo, del funcionalismo y del federalismo, es capaz de asumir compromisos políticos, militares, económicos y diplomáticos que individualmente, los Estados que la integran, no podrían realizar.

El éxito conseguido por la Unión Europea no lleva a realizar una nueva historia. Una historia que hemos de rescribir y donde lo que se califico de guerras nacionalistas, de defensa de dominio y de superioridad, no pasaron de discusiones de familia, especialmente, claro, aquellas que ocurrieron en Europa y entre los europeos, puesto que constituyen un pueblo unido, como primera potencia comercial, segunda potencia industrial del planeta y núcleo político superior a los Estados Unidos de América y a la Rusia comunista, únicas potencias a cuya protección había que estar acogido tan solo hace unos anos atrás.

Esperemos-no debe cantar victoria antes de tiempo-pues aun falta mucho por hacer. Pero, tampoco es aconsejable que, puesto que falta mucho, paremos por aquí. No. Estamos en el gran camino. Un camino que hemos de cursar hasta el final.

Tampoco hemos de eliminar los muchos episodios que en la historia fueron nacionales. Ahora deben estar todos unidos en la gran historia de Europa, allí estamos nosotros, los españoles de la emigración del siglo pasado y los de la empresa contemporánea.

Publicado en:
"El Mes" - Revista española de Suiza - nº 57 Agosto / septiembre 2002.
"Alborada" - Revista de la Sociedad Hispano-Brasileira de São Paulo - nº 207 septiembre 2002.

Publicado en septiembre de 2002.

próximo >>


Leia os próximos textos: