Europa está asentando su destino. Se está creando con base en los idiomas, en las culturas e historias diferentes y es precisamente de esa situación sin igual que están surgiendo las bases de la nueva nacionalidad, del nuevo país. La nacionalidad es Europa. El país es Europa. Pero una nacionalidad y un país rico en lenguas, en idiomas y en características culturales propias de cada región de cada espacio que ya tuvo la felicidad de haberse consagrado con anterioridad como país o nación.
Ahora surge el imperativo económico, político e histórico de integrarse de formar una nacionalidad. No es como el surgimiento de otros países que aparecen tras un surto de emigraciones dirigidas o idealizados por un solo idioma. No. En el país Europa, se habla francés, español, inglés, italiano, alemán... y otro grande aglomerado de idiomas más locales y más cortos, pero igualmente vivos y magníficos. Perece que el imperativo está en que los nuevos europeos tengan clara esa diversidad que les mantiene unidos y practiquen esa pluralidad linguística y cultural para no empobrecerse. Y así como en el plano de la economía y de la cultura habrá sus destaques, también los habrá (los hay ya) en el lingüístico como por ejemplo el inglés y el español que se habla en extensas regiones fuera de Europa y que los tienen por idiomas maternos otras nacionalidades.
Estamos, pues, delante de una riqueza europea fenomenal y dificilmente superable. ¿Ya podemos imaginar una Europa próxima, donde sus ciudadanos hablen español, inglés y francés por necesidades culturales y económicas y gallego por estar residiendo en Galicia, o catalán por estar en Barcelona ?
Los europeos del futuro, pero de un futuro muy próximo, han de tener la polivalencia lingüística como una riqueza natural, como fruto de la propia nacionalidad. ¿Usted es europeo? ¿Cual es su lengua? Pues mire, en realidad hablo portugués, italiano, español e inglés, pero como estamos en Bilbao, si le parece nos comunicamos en vasco.
Creo que este es nuestro destino. Familiarizarnos con nuestras cultura, historias y lenguas. Seguro que ha de ser así, como ya está siendo y lo principar es no dejarse empobrecer, ni siquiera en este asunto.
Claro que algunas lenguas son más fáciles, de más rápido aprendizaje que otras y más urgentes tanto por la cantidad de personas que las hablan en el exterior como por los nuevos frentes de mercado abiertos y no hay como discutir la predominancia en estos momentos por el inglés y por el español. Pero nada de olvidarse de los otros, porque son todos ellos los que hacen Europa.
Publicado en octubre de 2000.